fbpx

La verdad sobre la psicología científica II

Esta es la segunda entrega del artículo La verdad sobre la psicología científica I

Manuales de tratamiento

Una parte de la psicología, ha tenido como objetivo encontrar leyes universales para la cura de trastornos y patologías concretas. La psicología clínica que conocemos tiene una naturaleza nomotética, es decir, que aquí todo tiene un nombre y un lugar: primero te diagnostican y luego te tratan.

Para el diagnóstico se utilizan, como muy creativamente indica su nombre, los manuales diagnósticos (DSM V y CIE-10). Se basan en ciertos criterios y categorías para etiquetar el trastorno, o al paciente, que desde este enfoque poco tiene que decir en el asunto.

Los manuales de tratamiento son documentos en los que se explican sistemáticamente las técnicas y protocolos específicos para tratar determinados trastornos. Deben incluir además aspectos tan controvertidos como el número de sesiones.

Estos se hacen necesarios en un mundo en el que se ha de comprobar la eficacia, eficiencia y costes mediante un método muy riguroso.

No obstante, como os habréis atrevido a pensar, no existen tipos puros de trastornos o patologías puras. En general, la unicidad del ser humano hace imposible esta clasificación (además de las consecuencias negativas que ha demostrado acarrear este método). Muchos dispondríamos de varios de estos trastornos que, para más inri, pueden ser interdependientes.

¿Qué te quiero decir con esta Biblia?

Muchos psicólogos, consejeros o gurús de Internet (de hecho, la gran mayoría o por lo menos los más accesibles), te instarán a ir un psicólogo cognitivo-conductual como primera opción, sino como única opción posible. Te dirán que es lo único demostrado «científicamente». Sin embargo, esto no es cierto.

En primer lugar, como has visto, las conclusiones no son ni de lejos tan robustas como se pretende.

En segundo lugar, después de esta breve exposición de lo que es el método científico, considero que, por esta regla de tres, ir a un psicólogo de este tipo también sería tirar el dinero. Significaría que la relación terapéutica no aporta nada al proceso de recuperación.

¿Qué quiero decir?, pues que las sesiones de los conductistas no están justificadas si sólo se trata de enseñarte técnicas. Para eso pueden darte un diagnóstico y unas prescripciones con las que cómodamente te podrás tratar desde casa.

Es más, si tienes una economía muy limitada y bastante tiempo libre, leerte el CIE o el DSM te facilitarían la tarea de autodiagnosticarte, ya que no hace falta ninguna habilidad especial para comprenderlos. Y un manual de tratamiento específico para tu trastorno te resolvería el resto del camino, con lo que no tendrías que pasar por el incómodo trago de visitar a ningún psicólogo.

Por otro lado, si hicieras eso te darías cuenta de que hay muchos trastornos para los que a día de hoy no existen tales guías, por lo que serías catalogado en el grupo de «los que no tienen remedio” y se acabó lo que se daba para ti.

¿Somos o no somos ciencia?

La respuesta, aunque después de mis disertaciones te pueda sorprender, es que sí. No somos una ciencia exacta, pero hay otros métodos de investigación que no son el ensayo clínico (en el que los cognitivo-conductuales nos sacan varias cabezas de ventaja) que nos avalan.

La psicología humanista ha demostrado ser, por lo menos, igual de eficaz que cualquier otra escuela. Esto lo puedes ver en el manifiesto de la APA de 2012 acerca de la eficacia diferencial de las terapias.

 

La psicoterapia romántica

Como habrás podido observar, la evaluación empírica de los tratamientos específicos psicológicos resulta completamente inadecuada. Su propia naturaleza la encamina a la búsqueda de preceptos universales, excluyendo por completo a lo que más nos interesa: la persona.

De hecho, las investigaciones reconocen la suma importancia de la perspectiva biográfica. Lo cual supone que la historia personal determina los problemas que se padecen actualmente.

Esto es incompatible con tratar a todos con el mismo protocolo, ya que tenemos experiencias vitales diferentes.

Fue Schneider el que acuño el término de “psicoterapia romántica”. Con ello se refirió a aquellas psicoterapias que no se centraban sólo en la sintomatología (lo cual es, a todas luces, una visión bastante pobre de la persona), sino en otros aspectos como la capacidad de amar o ser amado, usar la imaginación, innovar o autorrealizarse.

Es decir, todos los valores y aspectos en los que enfatiza la psicoterapia humanista.

Es más, lo que se ha demostrado es que, lejos de tener una escuela que supere a las demás en eficacia, lo que tenemos son cualidades del terapeuta: como la empatía, la congruencia, la honestidad… que predicen mucho mejor el éxito.

Vamos, que no hay tanto buenas y malas escuelas como hay buenos y malos terapeutas.

Creo que coincidirás conmigo en que las personas no vamos a terapia para resultar más adaptables socialmente. De hecho, eso es lo que llevamos intentando hacer toda la vida sin éxito. Vamos para encontrarnos mejor, lograr satisfacción y bienestar en nuestras vidas y resolver los conflictos que nos afligen.

Entonces, ¿Qué elegir?

Yo me adscribo a la escuela humanista porque creo que tiene en cuenta la subjetividad, la experiencia vital y que propone valores de crecimiento personal, respeto a la individualidad, confianza en la salud y las capacidades personales.

Es decir, es la que más en línea va con mis valores y mi percepción del ser humano y del proceso terapéutico.

De momento, no se ha demostrado la eficacia de una corriente terapéutica respecto a otra. Es más, la escuela a la que se adscriba tu psicólogo sólo influirá en un 15% del éxito de la terapia, mientras que las cualidades de tu terapeuta lo harán en un 30%.

Aunque lo más lógico es que haya una cierta predisposición a sentirnos más cómodos en un tipo de terapia que en otra. Así que podrías empezar por aquí.

Sin embargo, mi sugerencia es que no elijas una escuela, elige a un terapeuta. Tendrás más posibilidades de acertar.

¿Y cómo saber si alguien es buen terapeuta? Bueno, eso da para otra entrada del blog. No obstante, solemos tener una intuición especial para saber si conectamos con el terapeuta; fíate de ella, más que de sus títulos.

 

0/5 (0 Reviews)

Descarga gratis la guía

Comprende tu Miedo

Guía para saber cómo impedir que las malas experiencias de tu pasado te impidan avanzar.

Responsable: Beatriz De Ureta Agüera.
Finalidad: responder y moderar los comentarios.
Legitimación: tu consentimiento.
Destinatarios: los datos se guardarán en mi proveedor de hosting Raiola Networks que cumple con el RGPD.
Derechos: acceder, rectificar y suprimir los datos.

1 comentario en “La verdad sobre la psicología científica II”

  1. Tanto ésta como la primera entrega pasan a ser un referente a la hora de argumentar la eficacia de la terapia humanista integrativa. Porque cuando lo que cura es el contacto, el Amor incondicional y demás elementos que se dan en la relación terapéutica que establecemos desde este modelo ¿Cómo medirlo? ¿Cómo hacer un estudio doble ciego?
    Maravillosamente escrito Beatriz!
    Muchas gracias

Deja un comentario

  Acepto la política de privacidad.

¡Espera, no te vayas sin tu regalo!

GUÍA COMPRENDE TU MIEDO

Consíguela gratis y evita que las malas experiencias de tu pasado te sigan limitando.

Responsable: Beatriz De Ureta Agüera Finalidad: Gestionar y enviar información a través de correo electrónico. Legitimación: Tu consentimiento. Destinatarios:  Tus datos se guardan en MailChimp, que cumple con el RGPD. Derechos: Tienes, entre otros, derecho a acceder, rectificar y suprimir tus datos cuando quieras.