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Trastorno de identidad disociativa: el cisne negro

Si eres un amante del terror psicológico, una película imprescindible es el Cisne Negro. Este film te sumergirá y te atrapará en la caótica y perturbadora experiencia de Nina (Natalie Portman).

La vida de Nina, obsesionada con el ballet y absorbida por la constante invasión de su controladora madre (Barbara Hersey), se quiebra al recibir el papel protagonista de la reina cisne en el reinventado ballet de Tchaikovski.

La película le valió a Portman el Oscar a mejor actriz y recibió 21 nominaciones entre los oscar, globos de oro y premios BAFTA incluyendo mejor película.

El film está cargado de metáforas que dan lugar a interpretaciones diferentes, haciendo en muchos casos imposible diferenciar la realidad de la ficción. Esto provocó que a muchos se les atragantara el argumento y acabaran pensando que todo era un sinsentido surrealista.

Por eso, hoy, vengo a explicarte exactamente qué cuenta esta película. Si te quedas, además de entender un poco más de esta historia, quizás conozcas algo acerca de ti mismo.

La película

Alerta Spoiler

La vida normal…

Al comienzo de la película verás que Nina es casi como una niña: virginal, cándida y desvalida. Apenas tiene relación con sus compañeras de la escuela, mostrándose tímida y asustadiza.

También se observa un perfeccionismo desorbitado que se manifiesta en la exigencia y rigidez con la que Nina ensaya, haciendo del ballet el fin único de su vida.

Esta primera etapa está representada por colores pastel, blancos y rosas, así como prendas de ropa mullidas. Lo podemos observar en su habitación, más propia de una niña que de una mujer adulta y la relación de dependencia con su madre.

La madre de Nina es un personaje imprescindible a analizar para entender la personalidad de la protagonista. Es una bailarina retirada que proyecta en su hija todos sus sueños y aspiraciones frustradas.

Es sumamente invasiva, apenas ha dejado a Nina desarrollar su independencia y autonomía, le impone horarios estrictos, la llama constantemente y hace prácticamente todo por ella; desde cortarle las uñas, hasta acostarla y vestirla.

La madre es el eje central del trauma de Nina.

La irrupción del trauma

En la obra de Tchaikovski la princesa Odette, frágil y temerosa, es trasformada en un precioso cisne blanco por artificio de un mago. Odette solo puede conseguir la libertad a través del verdadero amor, pero su rival, el cisne negro, consigue engañar a su amado, lo que provoca que Odette se lance por un precipicio.

Es sobre este argumento de personalidades antagónicas que se vertebra todo el desarrollo de la película. El cisne blanco representa a la primera Nina mientras que con el cisne negro comienzan a emerger los aspectos negados y disociados de su personalidad.

El punto de inflexión también lo encarna Lily, una bailarina de la compañía que es el alter ego de Nina. La película se presta a interpretaciones, no dejando muy claro que parte negada de su personalidad proyecta Nina en este personaje, ya que llega a alucinar con una experiencia sexual con ella.

A medida que avanza la película los rasgos disociados de su personalidad comienzan a invadirla cada vez más: ilusiones visuales, alucinaciones y psicosis terminan por dominar su existencia.

También observamos análogamente este cambio en la ropa que usa Nina, cada vez más oscura, a mitad de la película incluso rasgada, simulando la transformación del personaje.

El final…

El día de la obra Nina es sustituida por Lily, lo que ella percibe como una confabulación en su contra.

De la misma manera que en el argumento principal de la obra de Tchaikovski, Lily (el cisne negro) ha conseguido seducir al director y robarle el amor y la salvación a Nina (el cisne blanco) lo que catastróficamente lleva al esperado final, el suicidio de Odette.

En esta parte el mundo interior de Nina se proyecta completamente fuera de ella y el espectador se encuentra sumergido de manera angustiante en la realidad psicótica y abrumadora de Nina. En esta etapa ya viste completamente de negro.

La escena final, con el suicidio de Odette, se presta a interpretaciones, no sabemos si realmente se suicida o Aronofsky lo utiliza como metáfora de la destrucción final de su personalidad blanca, vencida por los verdaderos rasgos de su ser.

Disociación y TID

Me vas a perdonar por meterte un rollo, pero para entender la película es necesario que antes te explique algunos conceptos psicológicos:

Proyección: es un mecanismo psicológico mediante el cual la persona atribuye a otros sentimientos, pensamientos o impulsos propios que le resultan inaceptables para sí.

Por ejemplo:

¿Sabes la típica escena de una película americana en la que un personaje del grupo está muy nervioso y acaba gritando “Por favor, ¿os podéis tranquilizar?” Al resto, aunque estos estén aparentemente tranquilos?

Todos proyectamos en mayor o menor medida, pero cuanto más negados están ciertos aspectos de nuestro ser, más los proyectamos en los demás, porque más insoportables nos resultan.

 

Disociación: literalmente es la separación de dos cosas que estaban unidas.

En psicología, la disociación es un mecanismo mediante el cual separamos partes de nuestra personalidad o de nuestra conciencia y es especialmente frecuente en el trauma.

El trauma es una vivencia, que por el sufrimiento que implica desborda nuestros mecanismos de afrontamiento, bien sea por la escena per se o por la vulnerabilidad de la persona (cuando somos bebés).

De esta manera, cuando ante el terror se hace imposible la lucha o huida, el niño escapa mentalmente de su cuerpo para no sentir, quedando desde ese momento desconectado de su propio ser.

Posteriormente la experiencia se vivirá fragmentada en mayor o menor medida, es decir, que las vivencias no se integrarán de manera completa y organizada.

Los síntomas más leves de disociación pueden suponer un mecanismo de afrontamiento adaptativo para lidiar con el estrés y el dolor. Como el fenómeno de soñar despierto o amortiguar las sensaciones corporales.

Si te fijas, seguro que te has disociado alguna vez, por ejemplo, cuando haces algo y al rato no te acuerdas de haberlo hecho. Es como si lo hubieras hecho “inconscientemente”, cuando en realidad lo has hecho sin estar presente.

A medida que avanzamos hacia lo patológico se pueden identificar fenómenos como la obnubilación, los flashbacks, la amnesia, la despersonalización, las experiencias extracorporales, etc.

En los casos más patológicos tendríamos los trastornos disociativos, la fuga disociativa y el trastorno de despersonalización.

¿Qué le ocurre a Nina?

Nina padece el Trastorno de Identidad Disociativo o TID, antiguamente conocido como personalidad múltiple.

En ella, uno o más aspectos de la personalidad que resultan disruptivos para el yo son escindidos de la conciencia, de manera que dos personalidades conviven y actúan independientemente dentro de la misma persona.

Una parte suele tener un grado de elaboración y autonomía mayor (el cisne blanco) y domina a la persona mientras que la otra se mantiene en la sombra.

Hablaré más en profundidad de este concepto en futuros artículos, porque se da con mucha más frecuencia de lo que pensamos. Pero, para que quede un poco más claro:

  • El cisne blanco es la personalidad aparentemente normal. Es decir, una personalidad funcional, que es obediente, hace ballet, charla con su madre… En fin, lleva una vida más o menos ordinaria.
  • El cisne negro son las diferentes personalidades emocionales. Éstas han sido apartadas de la conciencia por resultar peligrosas, están cargadas de emociones asociadas al trauma, como tristeza, rabia o terror. Y normalmente, irrumpen sin avisar y de manera explosiva.

Podemos imaginar que el trauma de Nina tiene que ver con cómo la madre la ha criado. La madre quería que llegara a ser una bailarina de éxito y no ha dejado que Nina desarrolle su propia personalidad.

Nina ha tenido que separar (disociar) aspectos de su personalidad que seguramente, eran fuertemente reprimidos y castigados: como la desobediencia, la rabia, la sexualidad… de los que eran recompensados y alentados: ser complaciente, disciplinada, inocente, infantil, pura.

Por desgracia, estos aspectos negados no dejan de existir y es más probable que aparezcan cuando hay una fuerte situación de estrés que desestabiliza el sistema de la persona (como recibir el papel protagonista en un reconocido ballet).

La obra es una analogía perfecta. Primero, el mago (la madre de Nina) transforma a Odette (a Nina) en el cisne blanco. En la obra la princesa queda encerrada en el cuerpo de un cisne y en la realidad, las exigencias de la madre encierran a Nina en la personalidad blanca.

El mensaje que ella recibe es que sólo el cisne blanco: la niña obediente, excelente, disciplinada y pura, recibirá el amor de su madre. Pero, el cisne negro, es decir, la parte de Nina que fue rechazada, también necesita el amor de la madre (o del príncipe en la obra) y luchará por él hasta conseguirlo.

 

5/5 (1 Review)

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