Maxi-guía: ¿Cómo superar una ruptura de pareja de muchos años? (Fase de cierre)

Bienvenido de nuevo a esta maxi-guía acerca de cómo superar una ruptura de pareja de muchos años. Esta es la tercera parte, así que no has leído las otras dos, yo me iría antes a por ello, que, si no vas a andar un poco perdido, por aquí te las dejo:

Parte 1: Maxi-guía: ¿Cómo superar una ruptura de pareja de muchos años? (Fase cognitiva)

Parte 2: Maxi-guía: ¿Cómo superar una ruptura de pareja de muchos años? (Fase emocional)

El duelo NO se supera

Tradicionalmente, se consideraba que el duelo tenía un principio, un proceso y un final o cierre. Sin embargo, la realidad muchas veces dista de esto y se aproxima más a un proceso continuo en la que vamos integrando la vivencia y dándole significados diferentes a medida que pasa el tiempo y nuestra vida crece alrededor del dolor.

Lo entenderás mejor con esta metáfora, imagínate que tu vida es este bonito círculo, dentro del cual se encuentra tu pareja, tu trabajo, tus amigos y todas las cosas, más o menos abstractas, que conforman tu existencia.

Ruptura de pareja

Cuando rompes con una pareja, toda tu vida se tiñe de dolor. Es una fantasía pensar que el duelo sólo afectará a X áreas de tu vida, lo cierto es que el malestar se extiende más allá del área de pareja:

Al trabajo, afectándote en el rendimiento…

Al ocio, que ya no puedes compartir con esa persona…

A las amistades, con las que sólo eres capaz de rumiar acerca de tu ex…

Ruptura de pareja

No te preocupes por esto, es normal y nadie debería esperar que siguieras con tu vida como si nada, pero ¿Hay un momento en que el dolor se desvanece?

Pues lo que ocurre es algo más parecido al siguiente dibujo:

Ruptura de pareja

Es decir, la vida se expande, crece alrededor del dolor y tú encuentras un modo diferente de relacionarte con esa vivencia.

Una de las tareas más importantes es darle un significado y un sentido a la pérdida, aprender de ello. Esta no tan sutil diferencia es importante, porque quiere decir que siempre cabe la posibilidad de que recuerdes a tu expareja y te sobrevenga la tristeza, la rabia o la nostalgia. Lógicamente, estas son experiencias emocionales que, a medida que las transitas una y otra vez, van perdiendo su impacto, pero recuerda que no te olvidas de tu ex,

¡No tienes amnesia y forjaste un fuerte vínculo durante años con esa persona!

Por lo tanto, no tienes que «superar» la ruptura, sino integrarla, abrazarla y crecer alrededor de ella.

Aclaración: no quiero iniciar ninguna cruzada contra la palabra «superar» (ni contra ninguna otra, por supuesto) si a ti te sirve para entender en que punto estás de tu proceso, úsala, las palabras no tienen nada de peligroso por sí mismas, son sólo un conjunto de caracteres. Son los juicios y significados que vertemos sobre estas palabras los que se nos pueden volver en contra, así que atento a eso.

Aceptación emocional

Se entra en esta fase cuando comienza a pasar la tormenta. Aquí empezarás a sentir paz, claridad mental, te encontrarás bien tanto solo como acompañado y no tendrás tanta necesidad de hablar de tu propio dolor.

La vida se irá imponiendo.

La aceptación de la pérdida llegará de forma orgánica siempre que vayas caminando pasito a pasito hacia la recuperación: expresando emociones de forma sana, hablando o escribiendo para elaborar el duelo, recuperando actividades que te apasionen y reorganizando tu nueva vida en función de tus circunstancias actuales.

Rituales simbólicos para decir adiós

Todas las culturas (creo, no soy antropóloga), integran diferentes rituales para el duelo por la muerte que nos ayudan en la aceptación de la pérdida, favorecen la conexión con la comunidad y apoyo emocional, además de un espacio seguro donde canalizar y expresar las emociones.

Sin embargo, cuando rompemos con una pareja, no tenemos este tipo estructura cultural para procesar la pérdida, lo cual no quiere decir, que no sea útil en muchos casos construirla.

Los rituales de cierre te ayudarán a cumplir estas funciones, con la ventaja de que podrás adaptarlos a lo que tú necesites. Te pongo un par de ejemplos de rituales de escritura que he hecho en consulta:

Escribir una carta de despedida que después puedas quemar, arrugar, enterrar… Podrías hasta meterla dentro de un globo y lanzarla al espacio exterior, pero creo que esta alternativa no es muy eco friendly, así que si te preguntan, yo no te he dicho nada. Cuestión: haz con la carta lo que sientas que está bien para ti.

Escribir dos listas, una con las cosas buenas que aprendiste de la relación (no las cosas buenas de tu pareja, los aprendizajes) y que te quieres quedar para ti y otra con las cosas que te gustaría dejar atrás. La primera la puedes guardar, llevar encima un tiempo, enmarcar y poner en tu despacho… Y la segunda la puedes rasgar, arrugar, pisar… En fin, ya me entiendes, sé creativo.

Otros rituales tienen que ver con redecorar o redistribuir a tu gusto el espacio que antes compartíais (si vivíais juntos por ejemplo), realizar algún viaje solo o con amigos, incluso cambios de look como cortes de pelo o comprar ropa nueva de un estilo diferente le dan a nuestro cerebro la sensación de que estamos entrando en una nueva etapa.

¡Aviso a navegantes! como siempre, antes de hacer cualquier ejercicio has de preguntarte para qué. Los rituales no han de servir para saltarse emociones como tristeza, rabia, soledad o vacío, por mucho ritual que hagas, si no estás preparado para decir adiós a la relación, no podrás cerrarla.

Perdón

Aunque no se suele incluir esta fase entre las habituales del duelo, a mí me gusta incluirla porque creo que es fundamental para descargar la mochila de la anterior relación. Poder perdonar de forma honesta te ayudará a integrar aprendizajes valiosos de esa relación.

Significa comprender profundamente que la otra persona, por daño que nos hiciera, lo hizo lo mejor que pudo con las herramientas que tenía y, como decía Buda, soltar el carbón ardiendo.

Muchas veces, tendemos a pensar en el perdón como un favor que le hacemos a la otra persona y eso nos impide perdonar, como si con ese mismo acto estuviéramos dejando que el otro «se fuera de rositas». Pero perdonar es algo que haces por ti, no por el otro.

De hecho, siendo neurocientíficamente precisos, los circuitos cerebrales del amor y el odio son similares, es decir que el odio hiperactiva zonas del córtex prefrontal (esa parte dedicada a pensar y planificar), por lo que puede atarte a la otra persona incluso más que el amor.

No te estoy diciendo nada que no nos hayan enseñado ya las tropecientas mil historias de venganza que hay en el cine y la literatura. Ni te animo tampoco a que perdones como estrategia para saltarte la rabia y el enfado, sencillamente te estoy diciendo que si una parte de ti sigue guardando rencor hacia la otra persona, hay algo que queda por trabajar.

Gratitud

A medida que el duelo se va desenvolviendo, te darás cuenta de que estás más cerca de sentir que agradeces a la relación lo que te aportó, que de sentir que fue una completa pérdida de tiempo.

Esta fase se dará siempre que las cuentas estén saldadas. Si todavía quedan deudas emocionales con tu expareja, tendrás que elaborar esa parte antes de terminar de soltar la relación.

Una deuda emocional aparece cuando sentimos que se ha incumplido un compromiso del que éramos partícipes. Si se incumple por parte de la otra persona, sentimos que merecemos una compensación, mientras que si somos nosotros los que pensamos que en el pasado podríamos haber dicho o hecho las cosas de forma diferente, sentiremos culpa y frustración.

En cualquier caso, la deuda emocional te atrapa impidiéndote soltar la relación.

Si esta es tu situación, lo primero es darte cuenta.

Lo que más hace crecer a una deuda es no reconocerla. -Alejandro Jodorowsky –

Después, trata de hacer un cierre simbólico, como los que hemos visto arriba. No hace falta que cuentes con la otra persona, puedes escribir una carta que no mandes. O puedes mandarla, sabiendo que, si la otra persona no responde, ya habrás hecho tu parte. Actuar conforme a lo que tú necesitas te ayudará a sentir que has hecho tu parte.

Tu ex podrá haber tenido mucho o poco que ver con cómo te sientes ahora, pero al final, el único responsable de tus emociones eres tú, nadie más puede hacerse cargo.

Es como cuando Marnie, de Girls, le dice a su ex, Desi:

— You don’t owe me anything and I’m really sorry that I thought you did.

— No me debes nada y lo siento por haber pensado que sí.

Marnie girls
No he encontrado la captura de la escena original, pero para que nos ubiquemos.

Nuevos Apegos

Aquí ya habrás terminado de despedirte, por lo tanto, es aquí cuando podrás iniciar, si te interesa, una nueva conexión con tu ex desde otro punto.

También podrás iniciar otras relaciones sin el peligro de caer en terribles patrones nocivos de evitación.

Es como si la energía que dedicabas anteriormente a la relación con tu ex, ahora esté libre y disponible para otras personas, proyectos a futuro o nuevos deseos.

El vacío fértil

El vacío fértil es la etapa en la que algo antiguo ha terminado, pero todavía no ha empezado nada nuevo. Es como si hubiéramos arrancado un árbol viejo y en ese pedazo de tierra, hubiéramos plantado una semilla.

En el vacío estéril que experimentarás durante el duelo, hay miedo al futuro y sensación de que no hay nada que te sostenga. Y escucha atentamente, no eres un dependiente emocional sólo porque sientas vacío al romper una relación. Este es un sentimiento totalmente lícito y algunas personas lo experimentan en mayor grado. Depende de cuán profunda fuera la relación o de experiencias pasadas.

En el vacío fértil, por el contrario, estás comprometido con tu futuro y tienes sensación de ilusión por lo que está por venir.

¿Cómo abordar las recaídas?

Cuando estaba especializándome en la carrera, elegí el itinerario de adicciones y en ese ámbito hay una frase que se repetía como un mantra:

Las recaídas forman parte del proceso de recuperación.

Una recaída tiene un significado amplio en psicología, que no se restringe al ámbito del consumo de sustancias y que tendría que ver con regresar a patrones de comportamiento o de pensamiento que ya creíamos erradicados o que queremos abandonar.

Con el pensamiento, como has visto, no vamos a hacer mucho, irán disolviéndose a medida que proceses el duelo y no tienes que preocuparte por ellos, porque no están bajo tu control, vamos a centrarnos en lo que sí está en tu mano: la acción.

¿Qué ocurre si, poseído por el fantasma de mi relación pasada, abro sin querer la conversación de wasap de mi ex y le escribo en un vano intento de reconciliación?

Bueno, pues mayormente ocurrir no ocurre nada, excepto que vas a tener que lidiar con unos cuantos sentimientos y pensamientos difíciles más. Por ejemplo, vergüenza por qué pensará o culpa por haber «caído en la tentación», pensamientos de que estás peor que al principio o de que nunca lo vas a superar.

Para todo esto, te ayudará recordarte el mantra de arriba. Verás, en nuestra cabeza, las expectativas suelen ser tal que así:

Rompo con mi pareja y avanzo en un recorrido progresivo y siempre ascendente encontrándome mejor día tras día hasta el final del duelo, donde ya no sentiré dolor ni ninguna emoción desagradable relacionada con mi ex.

No pasaría nada por tener esta fantasía en la cabeza si no fuera porque estas expectativas nos juegan una mala pasada cuando la realidad se impone. Es decir, la recuperación se parece más a una montaña rusa donde a veces te sientes en la cumbre y capaz de todo y a veces en el pozo y desesperanzado que a un recorrido progresivamente ascendente hasta la cima.

Expectativas vs realidad psicología

Si tienes esto en cuenta, te resultará mucho más fácil tratarte con compasión y cariño cuando vuelvas a alguno de estos patrones, recuerda que, al principio, estarás muy a merced de tu biología, con un sistema de apego despierto que te instará a buscar una y otra vez contacto con tu ser querido perdido.

Y no te estoy recomendando que «no te castigues» porque esté mal o porque yo, que soy mucho y muy psicóloga, no apruebe que te fustigues a ti mismo, es, ni más ni menos, porque eso no suele funcionar. Cuando nos reprimimos fuertemente por haber cometido errores, tendemos a sentirnos débiles, vulnerables e indefensos, un mindset que ya te digo yo que te aportará poco en tu proceso de recuperación.

Para cerrar me gustaría responder a una pregunta que algunos me habéis hecho tras leer las otras dos entradas.

¿Qué hacer en una ruptura de pareja cuando hay hijos?

Espero que esta respuesta te sirva para orientarte cuando hay cualquier otra cosa en común con tu ex, pero yo me referiré especialmente al tema de los hijos.

Bien.

Cuando tenemos hijos no podemos romper el contacto 100% con esa persona, pero, a la vez, debemos distinguir muy bien qué rol tenemos que desempeñar en este vínculo. Mira, en el tipo de familias con hijos suele haber dos tipos de relaciones:

Conyugalidad: la pareja en sí misma y todo lo que tiene que ver con el vínculo que los une.

Parentalidad: la pareja en su función de padres, es decir, en relación con los hijos.

En una ruptura el objetivo es mantener la parentalidad y deshacer la conyugalidad. No te voy a negar que esto es mucho más complejo que si no hubiera hijos de por medio, porque resulta algo ambivalente; por un lado, has de separarte de tu pareja y por el otro formar equipo con ella para criar a los hijos.

Son procesos muy complejos, con los que hay que tener especial cuidado porque acaban afectando invariablemente a los menores al cargo de la pareja. Si te está resultando especialmente difícil lidiar con esta situación o estás pasando por un divorcio conflictivo, te recomiendo que busques a un profesional especializado en la mediación familiar.

Y finalmente, esta maxi-guía toca a su fin, espero que las reflexiones a lo largo de este extenso artículo te hayan servido para orientarte si estás pasando por el difícil proceso de «superar» una ruptura de pareja de muchos años, si tienes dudas más específicas o algo que decirme te leeré atentamente en los comentarios.

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