fbpx

Consulta de Psicoterapia en Madrid

No puedes seguir así...

¿Qué ocurre cuando arrastras conflictos de tu pasado sin resolver? Pues que, irremediablemente, se acaban reflejando en tu día a día.

  • A veces, tus emociones son tan intensas que sientes que te van a desbordar. Aparecen en forma de crisis: de llanto, de pánico, de ira, de angustia… y te dejan hecho puré durante horas o días.
  • Otras veces, encuentras que no sientes nada, que estás como lobotomizado, actúas como un robot, haciendo las cosas de manera automática sin entusiasmarte por nada.
  • No entiendes tus reacciones, te parece que no tienen sentido y a veces te sientes loco o crees que hay algo malo o defectuoso en ti.
  • Sientes o has sentido que nada merece la pena, que no hay nada ni nadie que pueda ayudarte. Que nadie te entiende o que no encajas en ningún sitio.
  • El tiempo pasa y sigues igual, las situaciones de tu vida se repiten una y otra vez y sientes que tu vida está estancada desde hace tiempo.
  • Tienes pánico a que te rechacen, a no gustar y a que nadie te quiera.
  • Das lo mejor de ti, pero las cosas no salen bien: nada de lo que haces es suficiente. Y siempre te exiges hacerlo mejor: nunca estás satisfecho.
  • Te llenas de tareas, minutizas todo tu tiempo y acabas agotado, para evitar los ratos a solas donde puedas pensar o sentir.
  • Te cuesta tomar decisiones por miedo a equivocarte.
  • Desconfías de los demás. Temes que te traicionen, lo que te impide tener relaciones realmente íntimas y auténticas.

¿Vives o sobrevives?

El inconveniente de no cambiar tu vida no es, en realidad, el problema que tengas en sí, que también.

Más importante aún son las oportunidades que te pierdes por el camino.

Oportunidades de tener una relación sana y satisfactoria con una pareja, de ilusionarte con la vida, de potenciar tu creatividad, de triunfar en tu profesión, de ser feliz, a la manera que tú prefieras.

Hay una reacción paradójica cuando la gente empieza a estar bien y es que, una parte de ellos se siente feliz y otra tremendamente triste por la cantidad de tiempo que sienten que han “desperdiciado”, viviendo vidas que no querían vivir.

Todo porque no supieron o porque no se atrevieron a pedir ayuda.

¿Y esto por qué ocurre?

Pues porque el dolor es terrible, pero cuando llevas con él mucho tiempo, de alguna forma, se convierte en algo cómodo o, por lo menos, algo con lo que puedes cargar.

Y no te digo que no. 

Yo sé que puedes sobrevivir, porque eso podemos todos. Pero vivir, amigo, vivir ya es otra cosa. 

8 beneficios de la terapia psicológica

Cuando digo que creo que todo el mundo necesita terapia, la mayoría de gente, hasta mis mejores amigos, piensan que sólo quiero barrer para casa y meterme unos euros más en el bolsillo.

Sin embargo, la mejor prueba de que creo en esta afirmación es que yo hago mi propia terapia desde hace tiempo.

La razón de que piense que la terapia es buena para ti o para cualquiera, no es que crea que tú estás mal, eso ya me lo contarás si te apetece.

Lo único que tengo claro es que seguro que hoy no estás siendo todo lo que puedes llegar a ser. Hay un potencial por explotar dentro de cada uno de nosotros y la terapia es la mejor forma de sacarlo. Y esto no lo he visto sólo en mis pacientes, lo he comprobado en mis propias carnes.

Con la terapia podrás conseguir:

 

  • Descargar todas las emociones que te oprimen el pecho, que te hacen estar constantemente triste, que te abruman o te inundan.
  • Acabar con los cambios de humor constantes e intensos que te hacen sentir como si estuvieras en una montaña rusa, que te agotan y te roban energía.
  • Conocerte a ti mismo y redefinirte en términos más amables. Las creencias del tipo no valgo para nada, soy un inútil o un fracasado, no son verdad, son eso, creencias. Pero sacudírnoslas de encima a veces no es algo que podamos hacer solos.
  • Cómo dejar de hacer lo que no quieres hacer. Esto suena a perogrullada, pero la mayoría de personas antes de pasar por la terapia hacen cosas que no quieren hacer, que saben que no son buenas para ellos y que, aun así, no pueden parar a hacer.

    El ejemplo que pongo siempre es el del fumador que sabe que es malo para su salud, pero es incapaz de dejarlo. Como mucho, cree falsamente que algún día, cuando quiera, lo dejará.
  • Dejar de sentirte atrapado y sin remedio. Ver la luz al final del túnel.
  • Ponerte a ti mismo por delante de los demás. Y no, no es egoísmo, es autocuidado. Es muy frecuente complacer a los demás y pasar por encima de nosotros mismos. Es algo que hemos aprendido para que no nos rechacen y que, paradójicamente, muchas veces acaba con nuestras relaciones.
  • Ser auténtico. Lo primero, descubrir quién eres realmente. Lo segundo, dejar de sentir que estás fingiendo o que no puedes ser tú mismo por miedo o por vergüenza.
  • Ser una persona integrada: con esto me refiero a que tus pensamientos, sentimientos y acciones estén alineados y no vayan cada uno a su bola sembrando el caos y el descontrol en tu vida.

Estos son algunos de los beneficios, no todos. No te quiero aburrir, porque creo que con esto ya captas el concepto.

Lo que deberías saber antes de venir a terapia conmigo

Hay muchos tipos de psicólogos y muchos tipos de terapias. Así que antes de que me pidas una sesión creo que es importante que sepas que la terapia que yo practico es una terapia profunda.

Es decir, que no me dedico a extirpar síntomas, ni a modificar conductas.

Porque no soy ni cirujana ni entrenadora canina.

Mi trabajo es con personas, con humanos. Y así es como trato a mis pacientes; como seres complejos, que han organizado su mundo de forma compleja y que merecen un tratamiento individualizado.

Así que olvídate de protocolos, diagnósticos, técnicas infumables, autorregistros, test y todas esas cosas.

En mi opinión no sirven de nada.

Quizás les sirvan a los psiquiatras para recetar pastillas o a los forenses para hacer peritajes psicológicos. Incluso a algunos psicólogos para sentirse seguros de lo que están haciendo.

Si a ti te gusta este tipo de psicología me parece estupendo. Pero aquí no es lo que te vas a encontrar.

Verás, mi perspectiva es algo diferente….

Creo que, si hoy tienes problemas, no es ni porque estés loco ni porque estés enfermo. Sino porque aprendiste cosas que no fueron las mejores que pudiste aprender.

Que, a partir de tus experiencias le diste un particular significado y sentido a tu vida.

Organizaste tu mundo elaborando creencias acerca de los demás y de ti mismo.

Y nunca las volviste a revisar, ni a actualizar, así que hoy, te meten en líos. A ti y a todos, ojo, no es nada personal. Funcionamos así.

Hacer un proceso de terapia profunda es la mejor forma de despedirte de tu sufrimiento para siempre. De manera definitiva y sin tener que usar recursos como la fuerza de voluntad o la perseverancia, que no todo el mundo tiene.

Es un proceso más natural, te irás entendiendo a ti mismo, tus síntomas y lo que te ocurre, a la vez que incorporarás estrategias y herramientas que te sirvan para autorregularte, transformar la forma que tienes de verte a ti mismo y mejorar tus relaciones con los demás.

¿Quieres saber cómo?

Pues sigue leyendo.

Cómo ver documentales de la dos te puede ayudar a comprenderte

¿Sabes lo que nos diferencia de los animales?

Seguramente sí, me dirás que la inteligencia… pero bueno, vayamos un poco más allá.

Lo que nos diferencia son las funciones cognitivas superiores, el lóbulo frontal. Básicamente, la parte del cerebro que tienes justo en la frente.

Nos permiten tener lenguaje, organizar nuestro comportamiento, resolver problemas, planificar… ¡y algo mucho más importante!

Pensar acerca de nosotros mismos.

Sí, sí.

Y esto, que se llama metarreflexión, es una capacidad que te voy a enseñar a poner a jugar a tu favor.

Pero… ¿Y qué nos iguala a los animales?

Pues en realidad, todo lo demás. Aquí es donde la mayoría de gente se pierde, porque se quedan sólo en las estrategias cognitivas, es decir, en el pensamiento, en lo más “moderno” del ser humano.

En eso que te tiene horas y horas dándole vueltas a la cabeza sin encontrar ninguna solución o llegando una y otra vez al mismo callejón sin salida, ¿te suena?

Cuando vienen pacientes a mi consulta siempre están agotados de dos cosas: de sentir y de pensar (no pensar eficazmente, sino darles vueltas y vueltas a las cosas).

Porque llevan toda su vida haciéndolo sin mejorar. Y eso agota a cualquiera.

Piensa en una cosa… el cerebro racional, es lo último que se desarrolla en el ser humano. Es un sistema muy complejo y requiere de tiempo y maduración.

¿Y eso quiere decir que antes no aprendemos nada?

Pues, evidentemente no. Sencillamente, antes de que desarrollemos este pensamiento aprendemos de otra forma.

Una forma mucho más primaria, que se basa en sistemas de acción que llevan evolucionando milenios. Y que dependen de otras partes de nuestro cerebro, como el sistema límbico, que son puramente emocionales y que ya están maduras en nuestro nacimiento.

Así que en estos primeros aprendizajes no media la “racionalidad”. Lo podrás observar en cualquier niño y también, aunque te extrañe, viendo documentales de la dos.

Olvídate entonces de pensarlos y repensarlos porque así no vas a llegar a ninguna parte.

Son automáticos. Son respuestas de supervivencia.

Así que en mi consulta también vamos a trabajar con todo esto, con tus emociones, con tus sensaciones corporales, con tu pasado.

Y vas a ir deshaciéndote de todos esos aprendizajes desactualizados. Vas a descubrir un nuevo sentido del yo que no tiene que ver con falsas creencias, vas a empezar a ser libre, porque vas a dejar de ir con el “piloto automático” encendido y empezarás a tomar decisiones de forma consciente.

Y mejorará tu vida. En general, de forma global. Y no únicamente “a trozos” como puede pasar con algunas terapias que sólo atacan síntomas concretos. 

La herramienta más sofisticada que utilizo

Somos buscadores de relaciones. Esto no me lo invento yo. Es porque somos mamíferos y es lo natural. 

Son los fallos en las relaciones tempranas los que nos «enferman» y como decía Marío Salvador

«Nos curamos en relaciones sanas».

Por eso no me gustan nada los test, los protocolos, ni las técnicas del Circo del Sol. Eso se lo dejo a los investigadores que trabajen con ratas de laboratorio.

Esto no quiere decir que nunca las use, pero no baso en ellas mi terapia.

La mejor herramienta que tenemos los psicólogos somos nosotros mismos. Por eso, yo también hago mi propia terapia y por eso siempre te sugeriré que, me escojas a mí o no, busques a un psicólogo que haya hecho terapia.

¿No aprenderías a nadar de alguien que nunca se ha metido al agua verdad?

Pues ya está.

Para mí la terapia es un proceso mucho más natural y fundamento mi trabajo en unos principios básicos y en herramientas más flexibles. 

No quiero ponerte aquí una ristra interminable de técnicas que puede que ni te interesen. Aunque si quieres saberlas te dejo un vídeo donde lo explico un poco.

 

Ah, y una cosa más:

Mi terapia es no violenta: con esto me refiero a que no te voy a decir lo que tienes que hacer, ni darte consejos de tres al cuarto que te podría dar tu primo, tu padre o una taza de Mr. Wonderful.

Mi trabajo es ayudarte a comprender tu propia historia y a encontrar “tu verdad”. Las respuestas que mejor se adapten a tu vida.

Hago esto porque para mi la terapia no tiene nada que ver con «reeducar», sino con desarrollar tu potencial, favorecer que tomes decisiones conscientes y que seas autosuficiente y libre. 

Doctor, ¿Lo mío tiene cura?

A ver,

Yo te puedo seguir contando vida y milagros de cómo la terapia puede cambiar y mejorar tu vida. Yo lo sé porque lo veo día a día en mis pacientes y porque lo he visto en mí misma.

Pero a mí no me vas a creer.

La gente suele ser escéptica en cuanto a la terapia porque es demasiado… etérea e intangible. Me explico:

Si tu vas a acupuntura, o te contratas a un entrenador personal o, tirando para mi lado, compras un curso con los “10 pasos para ser feliz”. Estás comprando algo que casi puedes tocar.

Que tiene un principio y un final.

Todos queremos responder a estas preguntas: cómo lo hago, cuánto dura y cuándo me pondré bien.

Y eso, para la terapia, es una trampa difícil de sortear.

Porque la terapia es un proceso mucho más profundo. Y el ser humano es complejo y todos somos diferentes unos de otros. Ya sabes, que, como dijo Claude Bernard

No hay enfermedades sino enfermos”.  

Y no, la terapia no es el sitio donde van los locos, los tarados. No me cansaré de repetirlo. Esto es una visión muy limitada.

La terapia es el sitio donde van las personas que quieren llegar a explotar todo su potencial.

¿A sentirse mejor, aprender a autorregularse y dejar de sufrir?, pues claro que sí.

Pero también a despertar su creatividad, su salud y su entusiasmo por la vida. Vienen para llegar a ser la mejor versión de sí mismos.

La terapia es al sitio al que se va para mejorar tu calidad de vida, igual que te apuntas a un gimnasio o decides cuidar tu alimentación.

¿Que esto te evita también un montón de problemas y disgustos tanto en el presente como en el futuro? Pues claro.

Igual que hacer deporte regularmente hará que sea más difícil que padezcas enfermedades cardíacas.

Piensa que la terapia es una inversión en ti mismo a largo plazo. Por supuesto que puedes seguir consumiendo libros de autoayuda, minicursos de superación personal o seguir sin hacer nada. Esto puede que te parezca más rápido y económico, pero sólo supone un alivio a corto plazo; como comprarte un vestido bonito o comerte una palmera de chocolate te pueden alegrar el día.

Ahora, no pienses que con eso vas a solucionar nada. ¿A calmarte por un rato? Pues puede, pero desde luego, nada estable ni definitivo. 

Cómo ser feliz por menos de un euro al día

Mucha gente me dice que ir a terapia es caro. Mira, lo de caro o barato es relativo. Yo son palabras que, en general, no uso. Piensa una cosa,

¿Qué es más caro, un Porsche que usas durante veinte años todos los días o un Seat Toledo que nunca sacas del garaje?

Hubo una vez que un amigo mío se encontraba muy mal, le recomendé ir a terapia (no conmigo, claro) y me dijo lo del precio. Hubo dos cosas que le contesté:

La primera.

                  «No sé cómo de grave es tu problema, pero pongamos que es tremendo y que encima eliges a un psicoanalista          ortodoxo que te tiene 8 años en su consulta (por ponernos en el peor de los casos). Al final de tu vida, habrías invertido menos de un euro al día, por ser feliz». 

Así de romántico. Pero es real, puedes echar las cuentas. Y te repito, que me he puesto en el peor de los casos.

La segunda.

                  «Piensa en la cantidad de dinero que inviertes en comprar cosas para sentirte más seguro, con más autoestima o para dejar de sentir (pensemos en el tabaco o la bebida). Seguirás invirtiendo dinero en esas cosas el resto de tu vida porque tu inseguridad, tu falta de autoestima y tu tristeza nunca desaparecerán. Así que la terapia, te hará ahorrar a la larga».


A mi amigo le dije eso, a ti, te digo una tercera cosa.

Y es que, muchas veces, excusas como las del dinero o el tiempo o la “pereza” son formas de seguir evitando enfrentar nuestros demonios (porque nos dan terror), más que razones reales.

No digo que sea tu caso, pero es habitual.

Por otro lado, aunque suponga un esfuerzo, que estoy segura de que sí, las cosas que realmente merecen la pena, lo suponen. Ojalá pudiera darte una solución mágica y milagrosa, pero no la tengo.

Aunque tengo algo mejor: una solución real y definitiva.

Resumiendo.

La terapia es un lugar libre de juicios en el que puedes expresarte sin miedo a que nadie opine sobre lo que estuvo mal o bien. Y créeme eso, en una sociedad como la que vivimos, ya de por sí es un alivio.

Es un espacio en el que por fin te sentirás comprendido, protegido y con el que podrás fortalecerte para tomar las mejores decisiones que hayas tomado nunca; o, por lo menos, las más conscientes.

Con el trabajo en consulta aprenderás herramientas para manejar los conflictos, entender y regular tus propias emociones (por muy intensas que sean) y aumentar tu confianza.                                                                                              

Y esto se verá reflejado todos los días de tu vida.

Definitivamente, la terapia, marca un antes y un después.

Recuerda que no eres lo que te sucedió en el pasado: eres lo que decides ser hoy.

El precio por sesión individual es de

¿Confías?

Yo tenía un profesor que siempre nos decía:

      “La gente que viene a terapia siempre tiene problemas para confiar; los que no vienen también, sólo que más graves”.

Jajaja

En fin. Que lo que te quiero decir es que entiendo que el paso de venir a terapia es difícil a veces. Más si nunca has ido al psicólogo.

 

Pero oye, es cuando arriesgamos y nos salimos de lo confortable que podemos crecer. 

Así que te ofrezco una primera sesión de valoración gratuita para que nos conozcamos, me cuentes tu problema y veas lo que puedo hacer por ti. Sin compromiso, luego podrás decidir o no si lanzarte a la piscina.

IMPORTANTE: antes de pedirme la primera sesión plantéate cómo de comprometido estás con tu problema y con solucionarlo. La primera sesión tiene como objetivo empezar un proceso formal de psicoterapia, no es obligatorio, como te digo, pero si de entrada esta no es tu idea y sólo la vas a pedir por curiosidad, mejor no lo hagas. Ya he mencionado que un proceso de psicoterapia no se resuelve en una sesión y menos en la primera así que perderemos el tiempo los dos.

De no ser así, estaré encantada de recibirte.

Preguntas frecuentes

Esta es la pregunta del millón y es imposible que te de un cálculo siquiera aproximado.

Depende de muchos factores, como tu problema, la actitud, los recursos que poseas, si has hecho o no terapia antes… No son unas clases sino un proceso.

Por otro lado yo no soy médico y no doy como tal un “alta terapéutica”. La experiencia me ha demostrado que cada uno sabe cuando deja de necesitar terapia y cuando aún necesita venir.

Mi sugerencia, sin embargo, es que te des un tiempo para empezar a notar las mejoras. Para no pillarme los dedos, te diré que unos tres meses suele estar bien para comenzar a ver cambios.

Por supuesto, de hecho, tengo una máxima y es que en mis sesiones no harás nada que no quieras hacer. Incluido, como es obvio, venir a terapia.

No nos engañemos, ambos sabemos que ningún psicólogo te puede retener contra tu voluntad. Si no obtienes resultados, simplemente te irás.

Pero es que, además, mi objetivo es que puedas vivir de la manera más autónoma, libre y adulta posible. Así que considero fundamental que puedas implicarte y decidir sobre tu propio proceso de terapia.

La única condición que pongo, y es por un tema, tanto de logística como de seguridad para ti, es que hagas una sesión de cierre. Es decir, que si decides acabar el proceso no me avises el mismo día que te vas.

La explicación es, que puede que hayamos removido cosas o queden algunos asuntos pendientes que convenga cerrar antes de que continúes con tu vida.

 

Como podrás ver cuando me conozcas un poco, doy una importancia capital al duelo y a las despedidas, en general. Es la única forma de tener todos los cabos de nuestro pasado bien atados y que no nos incordien en un futuro. 

Tienes esta opción, tanto si vives lejos como si sencillamente no te viene bien o no quieres desplazarte. 

Además, hago terapia a través de una plataforma segura, donde tu privacidad y tus datos serán tratados con el mayor cuidado.

Esta plataforma se llama We Doctor, puedes echarle un vistazo aquí: https://we-doctor.com/

 

También se pueden combinar las dos opciones. De hecho, aunque vayas a hacer terapia online, siempre me suele gustar que nos conozcamos un día en persona, a ser posible. Ya que esto favorece mucho la creación del vínculo y la confianza. 

Las sesiones tienen una duración de una hora aproximadamente y una frecuencia semanal. Esta, en mi opinión, es la mejor manera de trabajar e ir integrando los cambios y aprendizajes a un ritmo asequible.

Aunque, por supuesto, todo se ha de adaptar a tus necesidades. No hay máximo ni mínimo de sesiones, todo dependerá de tu problemática y del momento en el que nos encontremos en tu proceso personal.

La terapia puede ser para cualquiera. Sobre todo, la terapia humanista, que se orienta no sólo a la patología, sino al crecimiento personal y a la mejora de áreas más globales de la vida.

Si me preguntas si necesitas terapia te diré dos cosas.

La primera es que el trabajo terapéutico no sólo mejora los síntomas y proporciona bienestar. También desarrolla la madurez, la autonomía, la autenticidad y el poder de decisión. Mejora la gestión emocional y la autorregulación. Aumenta la creatividad y ayuda a clarificar el propósito de vida, entre muchas otras cosas.

Así que cualquiera puede salir beneficiado de un proceso terapéutico.

La segunda, es que mires dentro de ti mismo y te preguntes sobre si necesitas ayuda. Si te sientes bloqueado, ansioso, deprimido, sin motivación o sin objetivos. Si tienes problemas para relacionarte con los demás o para encontrar pareja o si estás continuamente preocupado, padeces insomnio, somatizas… puede ser un buen momento para plantearte una transformación en tu vida yendo a terapia.

 

Por último, si lo que quieres saber es si YO en concreto puedo ayudarte y si la terapia que yo practico te puede encajar, te sugiero que vayas a la página SOBRE MÍ o que me pidas una sesión de valoración gratuita para descubrir cómo puedo ayudarte.

No sé si te resultará rara esta pregunta, pero me pasa mucho. 

Si buscas a un informático probablemente preferirás a un veinteañero, pero con los psicólogos parece que cuanto más viejo mejor. 

A mí no me preocupa, he invertido bien los años de carrera que llevo y tengo una amplia formación y experiencia a mis espaldas. Y sigo formándome y aprendiendo cosas continuamente. 

Ser joven me permite no darlo todo por sentado y no quedarme desactualizada. Así que yo lo veo una ventaja.

Hay muchas cosas que puedo hacer para que te sientas más confiado con la terapia, pero ponerme años es de las pocas que no puedo (ni quiero).

Estoy aquí para ayudarte

Rellena el siguiente formulario y me pondré en contacto contigo en menos de 48 horas.

psicologa-madrid

Sesiones de psicología presenciales y online.

Horario: Lunes - Viernes | 10:00 - 14:00 y de 16:00 a 19:00

Nº Colegiada: M-33905