Psicólogo ansiedad Madrid

¿Los 7 métodos infalibles para vencer la ansiedad no te han funcionado?

Psicoterapia centrada en la relación: psicoterapia para seres humanos

Te recomiendan que hagas ejercicio físico, aprendas a respirar y cambies tu actitud. Esto está muy bien, pero si realmente tienes un problema con la ansiedad, sabrás que no es, ni de lejos, suficiente.

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Ya sabes que el ejercicio y la buena alimentación son beneficiosos, que la respiración te puede echar un cable de vez en cuando y, si has sufrido más de un ataque de pánico, sabrás ya que la ansiedad no te mata.

Nadie necesita una serie de consejos obvios. Quizás esto le sirva a los que confunden la ansiedad con estar un poco nerviosos, pero no a ti.

Tú necesitas una solución definitiva. 

En mis sesiones de psicoterapia, gracias al trabajo emocional, corporal y cognitivo, vamos a solucionar tu problema de raíz para que dejes de sentir que la vida te arrastra y vuelvas a ser tú mismo.

No te has vuelto loco, lo que te ocurre tiene explicación

Uno de los mayores terrores que probablemente hayas experimentado si sufres ansiedad es el miedo a volverte loco.

Lo que percibimos cuando tenemos ansiedad es que la situación es desbordante, que supera nuestra capacidad y recursos. Es decir, escapa completamente a nuestro control.

Y la mayor pérdida de control que podemos experimentar como seres humanos es perder el control sobre nosotros mismos: volvernos locos.

Las sensaciones físicas que no estamos acostumbrados a experimentar nos llevan a creer que estamos enfermos o que algo terrible nos va a ocurrir.  

Por añadido, la ansiedad genera en muchos casos una sensación de irrealidad o extrañeza, como si el mundo se alejase y lo estuvieras viendo a través de un cristal o en una película.

Todos tenemos un radar que, cuando detecta un peligro, prepara al cuerpo para luchar o huir. En las personas que, como tú, sufren ansiedad, este radar se pone en “alerta amarilla”, es decir, que empieza a no discriminar lo peligroso de lo que no lo es. Tiende a sobrestimar las amenazas o a imaginarlas y el miedo, en vez de ser algo adaptativo, se convierte en una emoción constante y limitante. 

Igual que nos duele una muela cuando "se ha picado" para evitar que la infección se extienda por el cuerpo, nuestra mente sufre porque no estamos yendo por el camino evolutivo correcto. Son señales de nuestra alma para que cambiemos de rumbo.

Testimonio anónimo de una persona con ansiedad

Sé lo que estás viviendo, yo también pasé por lo mismo

Me llamo Beatriz, soy terapeuta humanista integrativa y hace años me enfrenté a lo mismo que estás sufriendo ahora.

Ni siquiera yo, que soy psicóloga, fui capaz de superar la ansiedad por mi cuenta.

La primera vez que sufrí un ataque de pánico supe que estaba sufriendo un ataque de pánico los primeros cinco segundos, después, todo mi conocimiento se fue por el retrete.

No pude evitarlo ni controlarlo.

Fue, sencillamente, lo más terrorífico que he experimentado nunca.

Lo habitual es que pienses que es imposible salir de ahí, pero si estás aquí es porque todavía no te has rendido.

Por eso, quiero felicitarte por haber llegado hasta aquí. Significa que has dado dos pasos muy importantes: aceptar que tienes un problema que no puedes resolver tú solo y comprometerte con encontrar la forma para solucionarlo.

La ansiedad se fue apoderando de todo en mi vida

Quizás esto te suene...

Has dejado de realizar actividades que antes te apasionaban.

Tienes problemas de sueño: te levantas cansado, tienes pesadillas, insomnio…

Has perdido memoria y notas que ya no te puedes concentrar igual.

Vives con una frecuente sensación de irrealidad, no te sientes tú mismo.

Tiendes a evitar las situaciones que te generan ansiedad, que cada vez son más.

Has padecido uno o más ataques de pánico en los que sientes palpitaciones, sensación de ahogo, miedo a morir o a volverte loco, mareos e incluso desmayos.

Te sientes impotente, culpable, tu autoestima está por los suelos.

Un poco de mi historia...

Pensar que por ser psicóloga iba a estar blindada contra la ansiedad es lo mismo que pensar que un médico no puede padecer un cáncer o que, por ser médico, se curará mucho más rápido. 

Así que, aunque estaba en terapia psicológica por aquel entonces, mi terapeuta (como yo) no tenía ninguna pócima milagrosa con la que salvarme en dos sesiones, ya me hubiera gustado.

La ansiedad fue en aumento y a los dos meses acudí a una psiquiatra dudando de si tenía un brote psicótico. Así de «loca» pensaba que me había vuelto, pero como ves, no era cierto, aquí sigo y estoy perfectamente.

Lo que empezó siendo un evento aislado en el metro acabó por extenderse a todas las áreas de mi vida. Dejé de coger el metro, pero también empecé a sufrir ataques de pánico en el autobús. En el colegio donde trabajaba sufrí un ataque de pánico tan fuerte que tuvo que venir el SAMUR, me “obligaron” a pedirme la baja, pero la ansiedad también se extendió a mi ocio y cuando dejé de salir finalmente al lugar más seguro: mi casa.

Evitar situaciones puede funcionar al principio, pero a largo plazo se convierte en un hábito perjudicial.

Cuanto más evites la ansiedad o las situaciones que la provocan, más fuerte se hará esta y más débil te sentirás tú.

Y si yo sabía esto, ¿por qué evitaba todas aquellas situaciones?

La respuesta es que:

"Cuando se trata de detectar el peligro y reaccionar frente a él, el cerebro (de los vertebrados) no ha cambiado mucho. En ciertos aspectos, seguimos siendo lagartijas emocionales".

Así que lo primero que hacemos todos ante la ansiedad es instintivo: huir (evitar), escondernos (paralizarnos) y luchar contra la ansiedad.

Estamos programados para reaccionar así, de modo que no tienes que sentirte culpable por ello.

Sin embargo, como ya estás aquí, doy por hecho que te has dado cuenta de que estas estrategias no te van a ayudar a solucionar el problema a largo plazo.

Por suerte, no abandoné la terapia y gracias a ella hoy te puedo contar esto como un mal trago, muy malo, pero que se puede superar.

No quiero asustarte, pero puede empeorar

La ansiedad no es una de esas cosas que se “pasan por sí solas” al cabo de un tiempo.

Tuve un cliente que había sufrido ataques de pánico durante veinte años antes de atreverse a venir a terapia.

No conozco a mucha gente que haya superado la ansiedad por su cuenta, lo máximo que consiguen es mantenerla más o menos a raya (generalmente tirando de ansiolíticos) y hacerla lo más soportable posible.

No hace falta que te cuente que así nadie puede tener una vida plena.

Para algunos, sin embargo, las consecuencias (tanto físicas como psicológicas), de no abordar la ansiedad pueden ser peores:

Disminución en la calidad de vida: insomnio, cansancio crónico, estás irritable, te aíslas….

La ansiedad se generaliza: cada vez son más las situaciones que te provocan ansiedad.

Tu sistema inmune se debilita: hay una conexión directa entre tener ansiedad y caer enfermo.

Se libera cortisol, un tóxico para tu organismo que afecta a la piel, el pelo, el peso y la digestión.

Tu corazón sufre y el riesgo de padecer enfermedades cardíacas aumenta.

Puede derivar en otros problemas psicológicos como fobias, depresión o trastorno obsesivo compulsivo.

Pero tengo una buena noticia que darte…

He ayudado a personas como tú y han conseguido dejar atrás la ansiedad para siempre.

Terapia integrativa profunda para superar la ansiedad

Hay muchos psicólogos y muchos estilos de terapia. Así que antes de que me pidas una sesión creo que es importante que sepas que la terapia que yo practico es una terapia profunda.

Esto quiere decir, que no me dedico a extirpar síntomas, ni a modificar conductas.

Porque no soy ni cirujana ni entrenadora canina.

Mi trabajo es con personas, con humanos. Y así es como trato a mis pacientes; como seres complejos, que han organizado su mundo de forma compleja y que merecen un tratamiento individualizado.

Así que olvídate de protocolos, diagnósticos, técnicas, autorregistros, test y todas esas cosas.

En mi opinión no sirven de nada.

Quizás les sirvan a los psiquiatras para recetar pastillas o a los forenses para hacer peritajes psicológicos. Incluso a algunos psicólogos para sentirse seguros de lo que están haciendo.

Si a ti te gusta este tipo de psicología me parece estupendo. Pero aquí no es lo que te vas a encontrar.

Verás, mi perspectiva es algo diferente….

Creo que, si hoy tienes ansiedad, no es ni porque estés loco ni porque estés enfermo. Sino porque aprendiste cosas que no fueron las mejores que pudiste aprender.

A partir de tus experiencias le diste un particular significado y sentido a tu vida.

Organizaste tu mundo elaborando creencias acerca de los demás y de ti mismo.

Y nunca las volviste a revisar, ni a actualizar, así que hoy, te meten en líos. A ti y a todos, ojo, no es nada personal. Funcionamos así.

Hacer un proceso de terapia profunda es la mejor forma de despedirte de tu sufrimiento para siempre. De manera definitiva y sin tener que usar recursos como la fuerza de voluntad o la perseverancia, que no todo el mundo tiene.

Es un proceso más natural, en el que te irás entendiendo a ti mismo, tus síntomas y lo que te ocurre, a la vez que incorporarás estrategias y herramientas que te sirvan para autorregularte, transformar la forma que tienes de verte a ti mismo y mejorar tus relaciones con los demás.

¿Cuáles son los beneficios de la terapia?

Te ayudará a comprenderte a ti mismo y tu problema a fondo

La mayoría de nosotros, antes de ir a terapia, desconocemos cuáles son nuestras motivaciones, qué genera nuestras emociones o de dónde provienen nuestras angustias.

Con este panorama es difícil que podamos cambiar, mejorar o resolver nuestros conflictos.

El primer paso de la terapia es «darse cuenta», es decir: aumentar la autoconsciencia sobre lo que nos ocurre y por qué nos ocurre.

Crecimiento personal

Dejarás de mortificarte y de preguntarte una y otra vez ¿por qué a mí? Lamentándote por tu suerte y quizás empieces a considerarte un privilegiado.

Crecimiento personal  

Los seres humanos no cambiamos hasta que no entramos en crisis. Seguramente habrás escuchado que en japonés la palabra crisis está compuesta de dos caracteres: 危«peligro» y 機«oportunidad».

La ansiedad es, sin duda, una gran crisis, como es también una gran maestra.

Conociéndote mejor no sólo mejorarás tu ansiedad, también aprenderás a gestionar el resto de tus emociones, a relacionarte mejor con los demás y a superar con mucha más lucidez todos tus conflictos futuros.

Te sentirás mejor

Aunque sé que este es el beneficio más deseado y esperado de la terapia lo he dejado para el final porque sentirse bien es lo último que ocurre.

Lo que nos genera mayor malestar es el conflicto interno: hacer algo que no queremos, pensar algo que no sentimos o sentir algo que no entendemos. La terapia proporciona paz y bienestar porque nos ayuda a alinear pensamiento, emoción y acción.

Piensa que la terapia es como una montaña rusa. A veces tienes que hundirte, incluso hacer algún looping, para volver a estar arriba, incluso más arriba de lo que empezaste. Forma parte de la experiencia. Es lógico que cuando estás boca abajo a una velocidad espeluznante te sientas confuso y no veas claro el camino.

Acabar con los síntomas de la ansiedad de forma definitiva es el resultado de haber trabajado y comprendido su origen, haber expresado con libertad tus emociones y haber incorporado herramientas para afrontarla.

Piensa que la terapia es como una montaña rusa. A veces tienen que hundirte, incluso hacer algún looping, para volver a estar arriba, mucho más arriba de lo que empezaste. Forma parte de la experiencia. Es lógico que cuando estás boca abajo a una velocidad espeluznante te sientas confuso y no veas claro el camino. Para eso estoy yo.

Acabar con los síntomas de la ansiedad de forma definitiva es el resultado de haber trabajado y comprendido su origen, haber expresado con libertad tus emociones y haber incorporado herramientas para afrontarla.  

Dejarás de sentir miedo para poder enfrentarte a nuevos retos en la vida con mayor fortaleza, creatividad y éxito.

Las claves de mi terapia

Una solución radical

En el sentido de que atacamos la raíz del problema y no ponemos parches para aliviar los síntomas.

Imagina que tienes una gripe y te recetan un jarabe para la tos, una pastilla para el dolor de cabeza y otra para la fiebre. Puede que te sientas mejor, pero, ¿qué pasa si el virus sigue campando a sus anchas por tu organismo? ¿Seguirás siendo dependiente siempre de esos medicamentos?

“Muerto el perro se acabó la rabia”. Cuando resuelvas tu ansiedad los síntomas desaparecerán y no volverán a resurgir.

Una persona-una terapia

No uso fórmulas o metodologías genéricas que intentan adaptarse a todos y al final no se adaptan a nadie. Personalizo al 100% el proceso porque cada persona y cada caso son únicos.

Llenarás tu mochila de herramientas

La ansiedad es un verdadero reto; una jungla, y puede que sientas que estás desprovisto de herramientas para atravesarla.

Sin embargo, llevas una mochila y tienes capacidad para llenarla de cosas útiles. Mi objetivo en la terapia es ir siempre un paso por detrás de ti, acompañándote y proporcionándote las herramientas que necesites.

El camino lo decides tú. Encontrarás las herramientas que mejor se adapten a lo que quieres conseguir y, cuando salgas de la jungla, te darás cuenta de que tienes la mochila llena y que siempre la podrás llevar contigo.

Un espacio seguro donde expresarte libremente

A pesar de la cantidad de personas afectadas por la ansiedad, ésta, junto a la depresión, siguen considerándose “las enfermedades silenciosas”.

No sólo sufrimos por tener ansiedad, sino que nos sentimos culpables por no poder salir de ella o superarla sin ayuda.

Aunque no nos pasa igual cuando tenemos un resfriado o nos rompemos una pierna, las enfermedades mentales siguen estando fuertemente estigmatizadas.

Por eso, te garantizo que cualquier información que compartas conmigo se quedará en las cuatro paredes de nuestra consulta.

Tener ansiedad no es una elección personal. No eres más débil ni estás más loco por sufrirla.

¿Dónde?

¿Por qué elegirme a mí?

Erskine habló de 8 necesidades relacionales que requerimos como el aire para respirar y que no pueden autosatisfacerse. Es decir, hemos de cubrirlas en nuestra relación con otros para estar completamente sanos.

Te puedo asegurar que las tengo todas muy presentes en mi terapia, pero hay una, especialmente, que no podrás encontrar en casi ningún terapeuta por muy formado que esté: la necesidad de experiencia compartida.

Es decir, el saber que yo he pasado por lo mismo que tú estás pasando ahora. Lo comprendo, más allá de mi profesión, porque lo he vivido.

Y también lo he superado, utilizando el mismo método que utilizarás tú: la terapia psicológica.

Ah, y una cosa más:

Mi terapia es no violenta: con esto me refiero a que no te voy a decir lo que tienes que hacer, ni darte consejos de tres al cuarto que te podría dar tu primo, tu padre o una taza de Mr. Wonderful.

Mi trabajo es ayudarte a comprender tu propia historia y a encontrar tu verdad. Las respuestas que mejor se adapten a tu vida.

Hago esto porque para mi la terapia no tiene nada que ver con «reeducar», sino con desarrollar tu potencial, favorecer que tomes decisiones conscientes y que seas autosuficiente y libre.

Quizás te ayude saber qué piensan sobre la terapia las personas que han acudido a mí

(No te puedo proporcionar sus datos ya que he de proteger su privacidad)

¿Confías?

Yo tenía un profesor que siempre nos decía:

La gente que viene a terapia siempre tiene problemas para confiar; los que no vienen también, sólo que más graves.

Jajaja

En fin. Que lo que te quiero decir es que entiendo que el paso de venir a terapia es difícil a veces. Más si nunca has ido al psicólogo.

Pero oye, es cuando arriesgamos y nos salimos de lo confortable que podemos crecer. 

El precio por sesión individual es 60€

Preguntas frecuentes

Esta es la pregunta del millón y es imposible que te de un cálculo siquiera aproximado.

Depende de muchos factores, como tu problema, la actitud, los recursos que poseas, si has hecho o no terapia antes… No son unas clases sino un proceso.

Por otro lado yo no soy médico y no doy como tal un “alta terapéutica”. La experiencia me ha demostrado que cada uno sabe cuando deja de necesitar terapia y cuando aún necesita venir.

Mi sugerencia, sin embargo, es que te des un tiempo para empezar a notar las mejoras. Para no pillarme los dedos, te diré que unos tres meses suele estar bien para comenzar a ver cambios.

Por supuesto, de hecho, tengo una máxima y es que en mis sesiones no harás nada que no quieras hacer. Incluido, como es obvio, venir a terapia.

No nos engañemos, ambos sabemos que ningún psicólogo te puede retener contra tu voluntad. Si no obtienes resultados, simplemente te irás.

Pero es que, además, mi objetivo es que puedas vivir de la manera más autónoma, libre y adulta posible. Así que considero fundamental que puedas implicarte y decidir sobre tu propio proceso de terapia.

La única condición que pongo, y es por un tema, tanto de logística como de seguridad para ti, es que hagas una sesión de cierre. Es decir, que si decides acabar el proceso no me avises el mismo día que te vas.

La explicación es, que puede que hayamos removido cosas o queden algunos asuntos pendientes que convenga cerrar antes de que continúes con tu vida.

Como podrás ver cuando me conozcas un poco, doy una importancia capital al duelo y a las despedidas, en general. Es la única forma de tener todos los cabos de nuestro pasado bien atados y que no nos incordien en un futuro. 

Tienes esta opción, tanto si vives lejos como si sencillamente no te viene bien o no quieres desplazarte. 

También se pueden combinar las dos opciones. De hecho, aunque vayas a hacer terapia online, siempre me suele gustar que nos conozcamos un día en persona, a ser posible. Ya que esto favorece mucho la creación del vínculo y la confianza. 

Las sesiones tienen una duración de una hora aproximadamente y una frecuencia semanal. Esta, en mi opinión, es la mejor manera de trabajar e ir integrando los cambios y aprendizajes a un ritmo asequible.

Aunque, por supuesto, todo se ha de adaptar a tus necesidades. No hay máximo ni mínimo de sesiones, todo dependerá de tu problemática y del momento en el que nos encontremos en tu proceso personal.

La terapia puede ser para cualquiera. Sobre todo, la terapia humanista, que se orienta no sólo a la patología, sino al crecimiento personal y a la mejora de áreas más globales de la vida.

Si me preguntas si necesitas terapia te diré dos cosas.

La primera es que el trabajo terapéutico no sólo mejora los síntomas y proporciona bienestar. También desarrolla la madurez, la autonomía, la autenticidad y el poder de decisión. Mejora la gestión emocional y la autorregulación. Aumenta la creatividad y ayuda a clarificar el propósito de vida, entre muchas otras cosas.

Así que cualquiera puede salir beneficiado de un proceso terapéutico.

La segunda, es que mires dentro de ti mismo y te preguntes sobre si necesitas ayuda. Si te sientes bloqueado, ansioso, deprimido, sin motivación o sin objetivos. Si tienes problemas para relacionarte con los demás o para encontrar pareja o si estás continuamente preocupado, padeces insomnio, somatizas… puede ser un buen momento para plantearte una transformación en tu vida yendo a terapia.

 

Por último, si lo que quieres saber es si YO en concreto puedo ayudarte y si la terapia que yo practico te puede encajar, te sugiero que vayas a la página SOBRE MÍ o que me pidas una sesión de valoración gratuita para descubrir cómo puedo ayudarte.

No sé si te resultará rara esta pregunta, pero me pasa mucho. 

Si buscas a un informático probablemente preferirás a un veinteañero, pero con los psicólogos parece que cuanto más viejo mejor. 

A mí no me preocupa, he invertido bien los años de carrera que llevo y tengo una amplia formación y experiencia a mis espaldas. Y sigo formándome y aprendiendo cosas continuamente. 

Ser joven me permite no darlo todo por sentado y no quedarme desactualizada. Así que yo lo veo una ventaja.

Hay muchas cosas que puedo hacer para que te sientas más confiado con la terapia, pero ponerme años es de las pocas que no puedo (ni quiero).

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